•Durante la inauguración de la asociación NDIXUS, plantea incubadora femenina y metas medibles para cerrar brechas
ATIZAPÁN, MÉX.— El dato marcó el tono del encuentro: siete de cada diez habitantes consideran que Atizapán de Zaragoza necesita un cambio. Con esa referencia —derivada de encuestas citadas durante el acto— Luis Montaño sostuvo que esa transformación pasa necesariamente por el fortalecimiento del liderazgo femenino.
La afirmación se dio en el marco de la apertura formal de la asociación NDIXUS, encabezada por Leticia Almeida, organización que enfocará su trabajo en mujeres en situación de vulnerabilidad. Ahí, Montaño señaló que el municipio enfrenta una exigencia social clara y que el papel de las mujeres resulta determinante para atenderla.
Acompañado por su esposa, Lulú Romero, integrante honoraria de la fundación Lazos que Mueven, el orador insistió en que reconocer el trabajo femenino no es un gesto simbólico, sino un factor con impacto directo en el desarrollo social. Subrayó la necesidad de fijar objetivos verificables que permitan medir avances en políticas de apoyo y dar seguimiento puntual a cada acción implementada.
En su intervención, planteó además que el impulso a las mujeres debe sostenerse de manera permanente y no limitarse a coyunturas específicas. Habló de ampliar su presencia en espacios públicos y de toma de decisiones como condición para construir mayor equidad en el municipio.
Como parte de esa ruta, adelantó la creación de una incubadora dirigida exclusivamente a mujeres, enfocada en capacitación y desarrollo de habilidades, con la intención de fortalecer su autonomía económica.
Por su parte, NDIXUS informó que ofrecerá respaldo integral a mujeres con discapacidad, mujeres indígenas, víctimas de violencia y personas de pueblos originarios. Entre sus actividades se incluyen talleres de cartonería, globoflexia, auriculoterapia y acupuntura, orientados a generar ingresos propios.
La asociación también brindará asesoría jurídica, atención psicológica y actividades de bienestar como yoga y zumba, con el objetivo de incidir en el desarrollo personal, emocional y comunitario de sus participantes. Con ello, la organización arranca operaciones en un escenario donde, según lo expresado en el evento, la demanda de cambio ya es mayoritaria.
