•Un espacio marcado por la violencia hoy renace como símbolo de empatía, justicia y convivencia comunitaria
NAUCALPAN, MÉX.— Como parte del programa Huellas de la Transformación, el Gobierno de Naucalpan, encabezado por el Presidente Municipal Isaac Montoya Márquez, concluyó la intervención integral de la Segunda Cerrada de Santa Úrsula, en la comunidad de San Lorenzo Totolinga, la cual a partir de ahora será conocida como el “Callejón del Lobito”.
El sitio adquirió un profundo significado social tras el caso de “Lobito”, un perro de la comunidad que, a finales de enero, fue víctima de una agresión extrema al ser arrojado desde una altura aproximada de 10 metros, hecho que provocó indignación y movilización ciudadana en todo el municipio.
Durante el recorrido por la zona rehabilitada, el alcalde señaló que este acto de crueldad no debía quedar en el olvido, sino convertirse en un punto de partida para fortalecer la conciencia social sobre el respeto a los seres sintientes y la responsabilidad colectiva de protegerlos.
La transformación del andador incluyó pavimentación, instalación de 18 luminarias nuevas, colocación de dos postes, trabajos de balizamiento, limpieza profunda, recolección de más de siete toneladas de residuos, así como la intervención artística de un mural conmemorativo, realizado por el muralista Canek Leyva, en honor a “Lobito”.
El edil explicó que la estrategia combina mejora urbana y arte comunitario, con el objetivo de recuperar espacios públicos, fortalecer la seguridad y promover una convivencia vecinal basada en valores de humanismo y justicia social.
En presencia de vecinas y vecinos, autoridades auxiliares y personal municipal, Isaac Montoya agradeció el acompañamiento del Centro Médico Veterinario y de Bienestar y Protección Animal de Naucalpan, así como el apoyo de Mundo Patitas y de los cuidadores del canino, Don Camilo y la señora María Antonieta.
Pese a su avanzada edad, “Lobito” logró sobrevivir a la agresión y a una intervención quirúrgica, convirtiéndose en un símbolo de unidad y resiliencia para la comunidad. Con esta acción, el Gobierno Municipal sienta un precedente de cómo la gestión pública puede responder a la violencia, devolviendo a la ciudadanía espacios de paz, dignidad y justicia.
